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miércoles, 29 de junio de 2016

Comer muchos embutidos puede aumentar el riesgo de insuficiencia cardiaca

Nota: La carne roja procesada contiene comúnmente sodio, nitratos, fosfatos y otros aditivos alimentarios, y las carnes ahumadas y asadas también poseen hidrocarburos aromáticos policíclicos, que pueden contribuir a un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca.


  •  Desarrollo

A pesar de que en España es un alimento muy común, un equipo de investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) ha publicado un estudio en la revista Circulation: Heart Failure acerca de la ingesta de embutido y su relación con la insuficiencia cardíaca.
El estudio Cohort of Swedish Men, es el primero en examinar los efectos de la carne roja procesada y de la carne roja no procesada, por separado. Contó con la participación de 37.035 hombres de entre 45 y 79 años de edad sin antecedentes de insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica o cáncer. Todos ellos realizaron una encuesta acerca del consumo de alimentos en su vida diaria y otros factores relacionados con su estilo de vida y tuvieron un seguimiento desde 1998 hasta 2010, fecha de finalización del estudio.
Tras evaluar los resultados del estudio los investigadores descubrieron que la insuficiencia cardiaca fue diagnosticada en un total de 2.891 hombres, de los cuales 266 murieron por esta causa. Los que comieron más carne roja procesada (75 gramos al día o más) tenían un 28% más de riesgo de insuficiencia cardiaca en comparación con los que comían menos (25 gramos al día o menos).
De hecho, por cada 50 gramos diarios de carne procesada (salchichas, embutidos, morcilla, paté de hígado), elevó un 8% el riesgo de incidencia de insuficiencia cardiaca y un 38% el riesgo de muerte por insuficiencia cardiaca. Estos resultados no se repitieron en los hombres que habían comido carne roja no procesada (cerdo y ternera, incluyendo hamburguesas o carne picada), ya que el riesgo de insuficiencia cardíaca o muerte, no aumentó.
“La carne roja procesada contiene comúnmente sodio, nitratos, fosfatos y otros aditivos alimentarios, y las carnes ahumadas y asadas también poseen hidrocarburos aromáticos policíclicos, que pueden contribuir a un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca. La carne sin procesar está libre de aditivos alimentarios y, por lo general tiene menor cantidad de sodio, afirma Alicja Wolk, coautora del estudio.

"Para reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca y otras enfermedades cardiovasculares, se aconseja evitar la carne roja procesada en su dieta y limitar la cantidad de carne roja sin procesar a una o dos porciones por semana o menos", sentencia Joanna Kaluza, coautora de estudio.

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